
http://www.aporrea.org/ideologia/a51055.html
Una de las cuestiones más interesantes en todo proceso de construcción de algo que pretendemos sea único, novedoso, actual y que responda a los intereses de una sociedad con sus propias particularidades y necesidades, -y que en el mismo sentido, puede resultar un obstáculo, pero que debe ser superado con toda la responsabilidad que el caso amerita, y con sus consecuencias- es precisamente la discusión y el debate necesario acerca de todos los elementos que deben constituir esta nueva estructura, los nuevos paradigmas, es decir, la batalla de las ideas en todos los espacios y con todos los sectores: a lo externo, para hacer frente a las mentiras, manipulaciones y ataques de los burgueses; y a lo interno, para ayudar a la comprensión del momento político en constante transformación, a la definición ideológica del sentido de cada una de nuestras acciones y a fortalecer nuestras concepciones a través del encuentro de todas las corrientes revolucionarias que hacen vida en nuestro país.
Me refiero a que es un aspecto interesante debido a la explosión de la creatividad de cada uno de los sujetos, tanto individualidades como en colectivos; en cualquier espacio de la vida pública encontramos camaradas dispuestos a poner en la mesa sus ideas y reflexiones para motivar a la discusión e impulsar planes de acción que ayuden a la construcción de la Revolución Bolivariana, porque necesariamente todos y todas tenemos algo que decir siempre, en palabras de Gramsci, todos somos filósofos, todos y todas tenemos algo que aportar y por tanto, la construcción colectiva y el saber escucharnos es lo esencial en un proceso revolucionario.
Escribo todo esto debido a la curiosidad (y a veces asombro) que me produce en muchas ocasiones, comentarios como "el socialismo no es lo mismo que el comunismo", "el socialismo tiene la misma base que el comunismo, pero no son iguales", "yo soy es socialista, zape con el comunismo", entre otras afirmaciones que tienen su raíz en el resultado de la campaña satanizadora que se ha tejido en torno a la palabra "comunismo" durante todo el siglo pasado –con la experiencia de la Revolución Soviética y la URSS la campaña comunicacional anti-comunista fue uno de los aspectos más interesantes en el desarrollo político de estos acontecimientos, muchas leyes de nuestra cuarta república contenían restricciones ciudadanas a toda persona sospechosa de ser comunista- y que incluye en un combo fascinante y divertido nexos entre el fascismo, dictadura, ateísmo y anti-religiosidad, eliminación de todo tipo de libertades, censura, entre otros aspectos relacionados con la vida social y política, por no mencionar la larga lista de absurdos económicos.
Ciertamente, muchos errores fueron cometidos en nombre del comunismo, y, por tanto, ayudaron a que esta campaña, promovida por los centros hegemónicos de poder capitalista, tuviera el efecto esperado en la sociedad mundial. Sin embargo, es bueno comenzar a aclarar ciertos elementos con respecto a ambos conceptos y la manera en que se relacionan. No pienso caer en reduccionismos absurdos como cuando se afirma que "el socialismo y el comunismo es la misma cosa" tan sólo porque parten de la misma base marxiana de la concepción científica del socialismo, y que sólo difieren en pequeños puntos, ejemplo: el papel del Estado; pero, tampoco puedo se debe señalar que ambos conceptos están desvinculados y que, caso extremo, algunos pueden afirmar que son hasta antagónicos.
Si atendemos a una lectura de la fuente originaria del pensamiento marxiano, las obras de Marx, Engels y Lenin, esencialmente, podemos encontrar las claves que permiten esclarecer ciertos puntos al momento de estudiar ambos conceptos. Lo primero que debemos identificar es la relación existente entre ambos, Lenin ha afirmado que el socialismo es la fase inferior de la sociedad comunista, se define por tanto como una fase de transición entre el sistema capitalista y el comunista. Recordemos que Marx y Engels analizan, desde el materialismo histórico, el proceso de desarrollo social desde el comunismo primitivo hasta el capitalismo, pasando por la sociedad esclavista y la feudal, y a partir de estos elementos, además de los aportes de la dialéctica, plantean la concepción científica del comunismo en dos sentidos: para apartarse de las teorías idealistas y metafísicas de un sistema social perfecto basado en la igualdad, la plena libertad y el amor entre los individuos, y para concluir en la necesidad de que la sociedad capitalista se desarrolle y avance hacia la sociedad comunista.
Pero este paso no puede darse abruptamente, es decir, la desaparición de la propiedad privada y su transformación en propiedad colectiva, la extinción del Estado, la distribución justa de la riqueza, además de la formación de la subjetividad socialista, el cambio de paradigmas y la formación del hombre nuevo y de la mujer nueva, no son cuestiones que se den por generación espontánea. Por ejemplo, para pasar del caos de la economía capitalista, de la producción anárquica de mercancía, dependiendo sólo de la mano invisible del mercado, a una economía planificada que abarque todos los sectores productivos del país y que sea controlada directamente por los trabajadores y trabajadoras de acuerdo a un plan nacional y local, lleva consigo una gran cantidad de actividades y pasos que deben cumplirse en la etapa socialista con la participación activa de un Estado Popular y Democrático e incluso con ayuda, no siempre voluntaria, de la burguesía nacional –sobre todo en la socialización del conocimiento acerca del proceso productivo en su conjunto, los trabajadores, debido a la división del trabajo y las especializaciones, apenas conocen su parte en el proceso productivo, en el socialismo, y especialmente en el comunismo, éstos deben conocerlo en su totalidad, y para ello se debe contar con la participación de quienes controlaban esas empresas: los capitalistas-.
Según las leyes de la dialéctica, en toda estructura nueva siempre existen rastros de lo viejo, en el proceso de transformación desde lo simple hasta lo complejo, lo que va naciendo contiene elementos constitutivos de lo anterior, porque sencillamente hablamos de la transformación de algo material, de algo concreto. En el caso de la sociedad socialista, es aquí donde esos elementos de la sociedad capitalista se mantienen aún vivos y en constante contradicción con los elementos de la nueva sociedad. Es decir, en la sociedad socialista se mantienen formas de organización económica privada coexistiendo con empresas socialistas (directamente controladas por los trabajadores o estatales); además, se mantiene el Estado en cuanto a estructura, con sus instituciones y aparato burocrático, y en cuanto a marco jurídico con presencia de elementos que continúan protegiendo a la democracia burguesa –definiendo al Estado como aparato de dominación de clase, podemos afirmar claramente que a partir de una caracterización de la clase que controle este aparato, las contradicciones que permitan transformarlo en una instancia que responda a los intereses de la clase trabajadora, de los pobres y siempre excluidos, se darán con una velocidad mayor o menor a la esperada-.
En el caso específico del artículo del camarada Evencio, él afirma que "A diferencia del comunismo, el socialismo como concepto ha ido adquiriendo diversos significados en función del lugar y la época donde arraigue, por ello se habla del socialismo del siglo XXI", ahora bien, ciertamente el socialismo como concepto y como realización concreta se debe ajustarse a los tiempos y espacios en los cuales comience a desarrollarse, pero aquí no estriba diferencia alguna con el comunismo, por cuanto hemos comprendido que el este último es el desarrollo, o la fase superior, de la sociedad socialista, y por lo tanto contiene elementos de ésta.
Más adelante, afirma que "El socialismo respeta la propiedad privada bien evidenciada. La propiedad es la primera base de la libertad, y la libertad es la primera base de la democracia. Sobre estos dos principios descansa el socialismo y se legisla para conformar el ordenamiento jurídico tendente a proteger los intereses y derechos del soberano.", y luego asienta que "En el socialismo no se niega la propiedad privada y se respeta la economía mixta. Se profundiza en los medios de producción estratégicos y la propiedad social. Se desechan las costumbres impuestas por la transculturización y el mundo capitalista. Los bienes deben orientarse hacia la función social, con respeto a la propiedad individual." Ambos extractos ameritarían un análisis bien detallado y que resultaría extenso pero necesario para motivar a la discusión, sin embargo, lo que puedo hacer es recomendar la lectura de las principales obras del camarada Lenin en las que se aborda muy claramente estos puntos.
Lo que si me gustaría es hacer un llamado de alerta ante algunos comentarios de las citas anteriores: en primer lugar, debemos tener cuidado en la concepción de libertad, sobre todo si la relacionamos con el concepto de propiedad y más aún con el de democracia, recordemos que esta es la base fundamental del paradigma capitalista propiedad=libertad, libertad= democracia, o lo que resulta igual: libertad de empresa = democracia burguesa, y más adelante propiedad privada = libertad de empresa = democracia burguesa, y es precisamente esta relación la que deseamos eliminar, la democracia burguesa como la democracia de una minoría sobre las inmensas mayorías en razón de su poder económico (propiedad privada). Ciertamente este es el primer elemento a través del cual acusan a los comunistas de ser unos dictadores y no creer en la libertad, y es cierto, el comunismo no cree en la democracia burguesa ni en la libertad de empresa, y mucho menos en la propiedad privada sobre los medios de producción, más bien lucha por su extinción porque comprende que es la base de la explotación y de la miseria del pueblo trabajador. El comunismo cree en la democracia de las mayorías sobre la minoría burguesa, es el verdadero concepto de democracia.
En segundo lugar, es necesario que tengamos presente que el socialismo no sólo implica colocar los aspectos sociales en primer lugar, pensar en colectivo, ser solidarios y cooperar con nuestros semejantes, a menos que quisiéramos entrar en el bando de los socialdemócratas (modelo del cual no estaría de acuerdo que se tomara como referencia para nuestro país), sino que significa, además, cuestiones concretas como poder directo del pueblo en la conducción del destino del país, control directo de los trabajadores y trabajadoras en las empresas, planificación, supervisión y control de los procesos productivos nacionales y locales, concreción de los gobiernos comunales, manejo directo de la administración pública y de los recursos económicos por parte de la sociedad organizada, entre otros aspectos. Por tanto, no estaríamos avanzando mucho en la construcción de una sociedad más justa, sin exclusión de ningún tipo, si mantenemos viva la esencia de la explotación del hombre por el hombre, si le damos oxígeno a la máquina de miseria: la propiedad privada.
Por último, algo de razón tiene el camarada cuando afirma que "los socialistas no son comunistas", y no es por una cuestión de aplicación, sino por una cuestión de formación ideológica y de profundización del estudio constante que debe caracterizar a todo revolucionario. El comunismo es la realización máxima y plena de la vida social, una etapa superior, y no creo que sea la última porque todo está en constante transformación. Recordemos camaradas que el comunismo no roba niños y mucho menos se los come, no quita casas ni Hummers, no quita abastos ni peluquerías, el comunismo no es fascista porque sus bases provienen de un profundo humanismo y por el amor al ser humano.
Siempre me han dicho que "comunismo" es una palabra muy fuerte para ser dicha en público, sin embargo no puedo evitar sentirme orgulloso de decir "soy comunista" y lucho por ello día a día desde hace algún par de años, a pesar de que no estaré vivo para poder ver el fruto de mis acciones. No tengamos miedo al comunismo, no nos dejemos llevar por la campaña satanizadora global de los que temen una revolución mundial del pueblo trabajador, por ello es necesaria la formación ideológica del pueblo venezolano, para evitar un nuevo fracaso como el de diciembre del año pasado. Seguimos en la lucha, construyendo el socialismo en nuestro país y luchando por el comunismo.
Patria y Socialismo o Muerte.
Venceremos
guaky1502@gmail.com

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