martes, 1 de diciembre de 2009

FINANZAS: ENDEUDADO CON EL PODER POPULAR

Aportes a la discusión sobre el sistema financiero y la economía
FINANZAS: ENDEUDADO CON EL PODER POPULAR

Especial de Tribuna Popular. Francisco Guacarán.

Cuestiones como el no paternalismo del Estado burgués sobre las organizaciones populares, la definición y el control de los presupuestos regionales y locales, el impulso de un modelo socioproductivo genuinamente socialista –y no con islotes aislados “sustentados” en una economía de subsistencia que intentaría competir con la gran empresa capitalista-, y la centralización y control del sistema financiero nacional como una medida fundamental para el avance revolucionario, entrarían en la discusión pendiente sobre el aspecto económico necesario para avanzar en el proceso de liberación nacional.
Respecto al Proyecto de Reforma de Ley de los Consejos Comunales, constituye un acierto la propuesta de supresión de las asociaciones cooperativas Banco Comunal y la reformulación de la Unidad Administrativa y Financiera Comunitaria (UAFiC), con el objetivo de darle personalidad jurídica al Consejo Comunal (CC) y no sólo al Banco Comunal, ente que finalmente se constituía como el representante del CC –con su respectiva expresión de caudillismo vecinal.
Sin embargo, las transformaciones reales no pasan por un simple cambio de nombre, y menos en el ámbito económico; es necesaria una definición más clara de cómo consolidar el Poder Popular en construcción junto a un Estado burgués en transformación, avanzando en el control sobre el sistema económico y, desde luego, sobre el financiero.
Si efectivamente deseamos que los CC –o las Comunas- sean una base del Poder Popular, entonces debemos avanzar en unas tareas que van más allá del espacio vecinal.
Los CC, mancomunados en redes municipales y regionales, deben comenzar a asumir el presupuesto de las alcaldías y gobernaciones, sin sujeciones a los intereses del poder constituido.
Hoy, muchos alcaldes se reúnen con voceros designados a dedo y les consultan dónde harán la cancha o la escalera, mientras millones de bolívares fuertes se van en corrupción, clientelismo e ineficiencia en otras “obras”.
Si hay disposición de transformar esta situación, entonces dejemos que sean los CC organizados y articulados quienes decidan el destino del presupuesto.
Con ello avanzaríamos en el control que debe ejercer el pueblo organizado sobre la vida integral del país, al otorgarle la posibilidad real de definir importantes proyectos socioproductivos que desarrollen las fuerzas productivas de la nación y, desde luego, que ejerzan las funciones de la administración de esos recursos.
La burguesía parasitaria, la de ayer y la que se viene formando hoy, afirma la imposibilidad de llevar a cabo esta tarea, lo que nos recuerda a V.I. Lenin cuando afirmaba que tras los absurdos argumentos técnicos y leguleyos de la burguesía para impedir el control popular, se esconde el miedo de que el pueblo conozca el destino del dinero que le roban a los trabajadores, fondos saqueados que terminan en bolsillos voraces de corruptos, paramilitares y fascistas.
La única imposibilidad –y no precisamente técnica- está en la voluntad del gobierno de avanzar en la real superación del sistema capitalista.
Por tanto, la primera responsabilidad la tiene el gobierno nacional, el cual puede y debe promover la mayor participación y control de los Consejos Comunales –o las Comunas- en los procesos económicos, mediante la mayor y mejor organización del pueblo, el impulso de un aparato productivo nacional fuerte y eficiente –para alcanzar nuestra soberanía económica- y el férreo control sobre el sistema financiero.
El PCV ha llamado a la nacionalización de la Banca como una política para avanzar en el proceso revolucionario, por la perniciosa influencia del capital transnacional y la necesidad de que pueblo trabajador tenga control sobre su dinero, incluso el que está administrado por el Estado.
Ante esta propuesta el gobierno afirma que tiene un ritmo y unos planes, y las organizaciones revolucionarias la aplauden, al final ¿quién define los ritmos en una revolución?
El caso es que la nacionalización junto al control compartido entre el Estado y el pueblo organizado, abriría las posibilidades de desarrollo y avance de las organizaciones de base del Poder Popular y, así, las UAFiCs podrían cumplir efectivamente con las funciones que son expresadas en el proyecto de Ley, bien sea en los CC o en las Comunas revolucionarias.
¿Qué planteamos? La independencia de las diferentes formas de organización popular con respecto al Estado burgués, para su consolidación como base fundamental del Estado Popular y Democrático.

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