lunes, 22 de junio de 2009

De las Comunas al Estado Popular

Firmeza ideológica en la construcción del Poder Popular
De las Comunas al Estado Popular

Especial para Tribuna Popular.
Francisco Guacarán.


La dialéctica nos enseña que el desarrollo de los procesos históricos se da a partir de formas simples de organización y trabajo, hasta desarrollar formas más complejas, nutridas por un proceso de aprendizaje, ensayo-error, contradicciones y aciertos, en una dinámica permanente de transformación, de avances y retrocesos.
Es así como los y las marxistas comprendemos al mundo en su realidad concreta y nos preocupamos por impulsar sus procesos de transformación en favor de los sectores excluidos y, especialmente, de la clase obrera.
El proceso revolucionario ha dado claras muestras de ello: las comunidades marginadas de las zonas populares del país comenzaron a darse espacios de organización y participación en problemas comunes específicos: Mesas de Agua, de Energía, Comités de Tierras, Comités de Salud, etc., con el impulso de una política acertada de promoción social desde el gobierno nacional.
Su propia dinámica, a partir del trabajo permanente de los y las participantes de estos espacios mínimos de acción comunitaria, pujaron por la creación de un espacio más organizado y que diera respuestas a planteamientos más globales: y se constituyen los Consejos Comunales, como una clara necesidad de avanzar en obtener más poder revolucionario.
Ahora nos encontramos ante otra necesidad para poder avanzar en el proceso de liberación nacional: ¿cuál es esa forma de organización, ese espacio de movilización para la lucha de clases, que debe darse el pueblo trabajador y que se adecue a la realidad actual y cumpla con sus exigencias? Ciertamente son las Comunas, pero no como un espacio exclusivo de la comunidad, con el único objetivo de hacerle la gestión más sencilla a alcaldes y gobernadores -en masculino y femenino-; como ya hemos afirmado, debe ser un espacio popular y combativo, expresión de esa necesidad de avanzar -y no de retroceder- en el que comiencen a articularse cada uno de los sectores sociales organizados: comunidades, estudiantes, trabajadores y trabajadoras, campesinos y campesinas, indígenas.
Necesitamos un espacio del Poder Popular, de carácter constituyente, transformador y movilizador de un pueblo consciente -no sólo para eventos electorales, sino para la lucha de clases, tal como afirmaba el Compañero Presidente Allende-.
Para ello, los y las comunistas tenemos una tarea fundamental para lograr llenar de contenido revolucionario y popular la propuesta de las Comunas, y no permitir que se desvirtúe un espacio para la democracia popular bajo la sombra de las propuestas de la social-democracia reformista que juega al gatopardismo y al mantenimiento del status quo, todo ello vestido con un ropaje supuestamente revolucionario: nuestra tarea sigue siendo la de cumplir nuestro Programa revolucionario y nuestra Línea Política, pero con el hecho consciente que al no hacerlo estaríamos siendo cómplices por omisión y desidia de un peligroso retroceso en el proceso revolucionario que el pueblo venezolano se ha dado, y estaríamos abriéndole paso al enemigo de clase que se fortalece cada vez más y se prepara para arremeter contra la propuesta socialista, ante la crisis del capitalismo.
Es hora de que los Consejos Comunales lleguen a las fábricas y a las escuelas, a los Ministerios y Universidades, a los campos y a las empresas del Estado y promuevan la organización de los sectores de trabajadores, esos mismos que duermen su miseria y sueñan su liberación en las comunidades populares, pero cuyo principal aporte está ahí dentro de sus espacios de trabajo, donde resienten la lógica explotadora del capitalismo y desde donde se puede alcanzar su superación; la organización del estudiantado, para la construcción de la Educación Popular, la democratización de los “claustros académicos”, una educación al servicio del pueblo; la organización de los trabajadores y trabajadoras del campo, esos quienes siguen siendo oprimidos por el latifundismo.
La construcción del Poder Popular -como real democracia revolucionaria y no como discurso vacío que mantiene vivo al Estado Burgués- requiere de la participación de todos los sectores, y son las comunidades -el sector más avanzado- quienes tienen la mayor responsabilidad para seguir avanzando, y junto a los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras, Consejos Estudiantiles, Consejos Campesinos, impulsar las tareas de un Estado Popular y Democrático: la organización de la economía nacional, de su producción para beneficio del pueblo trabajador, la formación de una nueva cultura, una educación diferente, la construcción de la utopía posible.
Camarada, avancemos firmes en la construcción de las Comunas revolucionarias, en la construcción de Poder Popular, con las herramientas del marxismo-leninismo para derribar lo viejo, construir lo nuevo, derrotar al enemigo de clase y liberar al pueblo trabajador.

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