miércoles, 12 de septiembre de 2007

Debatiendo la reforma


No existe palabra más adecuada que "interesante", para describir la situación venezolana actual. En términos generales nos encontramos en una calma -o para los pesimistas en un tensa calma-, aunque seudo líderes estudiantiles ya anunciaron que comenzarán las protestas para después del 17 de septiembre, reforzando nuevamente su condición de estudiantes y no de políticos, aspiran tumbar un gobierno, se alían con partidos políticos tradicionales pero ellos no son políticos, (creo en las contradicciones, pero esto cruza la frontera de lo absurdo y navega en los mares de la estupidez).

Los partidos políticos tradicionales anuncian también, "casualmente" junto a los muchachos, que saldrán a protestar y a gastar el fino cuero de sus zapatos de marca en las calientes calles caraqueñas, luchando por la democracia y en contra de la dictadura y del autoritarismo, esa misma que ha permitido que el mundo entero vea insólitas apariciones de políticos y ciudadanos de a pie, insultando y maldiciendo al presidente de la República (en cualquier país "moderno" y democrático eso sería algo parecido a un pecado capital, que debe ser castigado ejemplarmente con unos cuantos meses tras las rejas, luego de un par de días de torturas, perdón, técnicas psicológicas de persuasión e investigación procedimental), además de llamar públicamente a la invasión armada por parte de cualquier potencia imperial que quiera hacernos el favor de librarnos de la pesadilla chavista, entre otros actos teatrales con firma publicitaria incluida.

Y digo que es interesante porque, si bien existe un proceso de transformación constante en todos sus niveles y espacios -en mayor o menor medida-, estos cambios se hacen con el aval y la participación directa del pueblo venezolano, quien le agrega su chispa creativa. Mis amigos de la oposición se resecan las gargantas gritando que no existe democracia en el país, y ya se han realizado nueve referendums nacionales (entre ellos la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, la aprobación de la Carta Magana y el intento de revocatoria al mandato presidencial), y todas las semanas, en especial los fines de semana, se realizan foros, talleres, discusiones y debates abiertos en plazas, teatros, canchas, callejones y demás espacios públicos del país, donde sectores de un lado, del otro y de ninguno, pueden expresar sus ideas en un país extrañamente dictatorial.

Hoy, el debate se encuentra bien encendido con el Proyecto de Reforma Constitucional (http://www.gobiernoenlinea.ve/noticias-view/shareFile/Proyecto.pdf) promovido por el actual presidente, y ya comenzaron a pegar los gritos de alarma quienes sufren de la famosa enfermedad de "disociación psicótica", atemorizados por el fantasma del coco comeniños e invasor de quintas y mansiones, y expropiador de las hummer que la gente de bien ha adquirido con el sudor de la plusvalía, perdón, de su frente. ¿Y quién no estaría asustado? Imagínense, un montón de gente pobre, fea, negra, descalza y mal hablada, de una cultura inferior a la suya -ud. quien no tiene sangre azul por una cana al aire que echó su tatarabuelo con alguna plebeya, hecho lamentable para el árbol genealógico- y de malos modales, gobernando y tomando decisiones que les beneficien directamente y, para colmos mayores, apoyados por el Estado (o al menos por el gobierno). Tétrica historia ¿no?, sólo los locos comunistas pueden ser tan mazoquistas como para soñar con algo tan abominable como eso.

Pero el caso es que Venezuela continua transformándose, para desgracia de algunos y algunas. El proyecto de reforma se está debatiendo, y se está nutriendo de la construcción colectiva del pueblo venezolano, gracias a los "poderes creadores del pueblo", tal como llamó nuestro gran Aquiles Nazoa a la imaginación y creatividad criolla, siempre activa para la resolución práctica de problemas, acompañado siempre de mucho humor y fiesta. Se busca construir una sociedad mejor, se intenta transformar la sociedad hacia bien, y el pueblo participa, el pueblo decide. Está ocurriendo acá en un país de esos llamados atrasados y subdesarrollados, en un país de los siempre explotados y expoliados, en una tierra otrora apagada y oscura, pero muy alumbrada para una minoría excluyente, la misma que hoy llora adolorida la pérdida de su poder.

Sólo espero que esta historia que se desarrolla ante mis ojos siga con un libreto tan fascinante, tan maravilloso como el que se está escribiendo y actuando; que los actores principales -los 27 millones de venezolanos y venezolanas- sigan robando aplausos, carcajadas y lágrimas de felicidad a los espectadores que miran con entusiasmo esta gran obra de teatro, labrándose al calor del pueblo y de su lucha por un mundo mejor, y, lo más importante, que no les llegue a defraudar jamás. ¡Salud Señores y Señoras! Y que continue la obra...

"Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor"
Salvador Allende, 11 de Septiembre de 1973



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